San Valero lo podemos encontrar en distintas imágenes e esculturas a lo largo de Zaragoza. Veámoslas:
Las esculturas "San
Valero" y el "Ángel de la ciudad" flanquean el acceso al
Ayuntamiento de Zaragoza desde el año 1965 y son obra del escultor turolense
Pablo Serrano.
Pablo Serrano realiza un sutil
trabajo en los rostros. El Ángel, con gesto amparador sostiene entre sus manos
el trazado de la ciudad cuya guarda le ha sido encomendada y su rostro es un
prodigio de ternura. El especialista Wilfredo Rincón dice que " se trata
de un ángel cercano, un ángel que se puede personificar en cada uno de los
zaragozanos que con su trabajo constante, a lo largo de los siglos, han
definido la ciudad en sus mejores y peores momentos, en tiempos de paz y de
guerra, de gloria y de decadencia"
Mientras, el rostro del obispo
Valero refleja todo el vigor de un alma en tensión, posee una gran fuerza expresiva
tanto en el rostro como en las manos e incorpora el vacío al resultado plástico
final, tal como ensayaran los cubistas.
Escultura situada en la fachada
principal de la Basílica del Pilar.
Se encuentra situada en la parte central
de la fachada encima del grupo escultórico de LA VENIDA DE LA VIRGEN A ZARAGOZA
junto a San Braulio.
El busto de san Valero en el museo diocesano
de Barbastro presenta en la banda de imaginería las figuras
en pie de San Bartolomé, con un cuchillo y san Judas Tadeo, con una maza. En el
capillo se ha repujado la escena del bautismo de Jesús, presidida por Dios
Padre en un medallón circular. Con la imagen de la paloma que representa al
Espíritu Santo, se conforma la representación de la Trinidad.
Busto relicario de San Valero
situado en La Seo de Zaragoza.







